El Gobierno de Javier Milei envió al Congreso un proyecto de ley que propone una modificación profunda del sistema de pensiones y prestaciones para personas con discapacidad. Aunque la iniciativa se presenta como una herramienta para combatir irregularidades, introduce cambios estructurales que implican mayores requisitos, controles más estrictos y una posible reducción en la cobertura.
Un cambio de enfoque
Hasta ahora, la política de discapacidad en Argentina avanzaba —con limitaciones— hacia un modelo orientado a la ampliación de derechos, incorporando no solo criterios médicos sino también factores sociales.
El nuevo proyecto plantea un giro en esa lógica. Propone un esquema más restrictivo, con redefinición de beneficiarios, mayores exigencias de acceso y un énfasis en la verificación previa. En la práctica, el sistema deja de priorizar la inclusión y pasa a centrarse en el control.
El eje en el gasto público
Uno de los puntos centrales de la iniciativa es su impacto fiscal. Medidas como el reempadronamiento obligatorio, la posibilidad de suspender pensiones de forma preventiva y la revisión de beneficios adicionales apuntan a reducir el gasto estatal.
En este sentido, el proyecto se enmarca en la política económica del Gobierno, que prioriza el equilibrio fiscal por sobre la expansión de programas sociales.
Cambios previstos
De aprobarse la ley, el sistema incorporaría modificaciones concretas:
Reinscripción obligatoria para mantener la pensión
Posibles suspensiones ante inconsistencias administrativas
Haber equivalente al 70% de la jubilación mínima
Incompatibilidad entre empleo formal y percepción del beneficio
Este último punto genera especial preocupación: quienes accedan a un trabajo registrado perderían automáticamente la pensión.
Inclusión laboral en debate
La incompatibilidad entre empleo y beneficio abre un dilema para las personas con discapacidad: optar entre insertarse en el mercado laboral o conservar la asistencia estatal.
Especialistas advierten que esta medida podría desalentar la inclusión laboral y reforzar la dependencia del sistema, en lugar de promover autonomía.
Cambios en salud y prestaciones
El proyecto también introduce modificaciones en el esquema de prestaciones de salud. La eliminación del nomenclador —que establece valores de referencia— y la habilitación de acuerdos individuales entre financiadores y prestadores podrían generar un sistema más flexible, aunque con mayor heterogeneidad.
Entre los posibles efectos se mencionan:
Diferencias en la calidad de atención
Menor previsibilidad para profesionales
Dificultades en el acceso a determinados tratamientos
Un debate abierto
La iniciativa abre una discusión de fondo en el ámbito legislativo y social: si la discapacidad debe abordarse como un derecho garantizado por el Estado o como un sistema sujeto a control del gasto.
El proyecto ya ingresó al Congreso y comenzará su tratamiento en las próximas semanas. La discusión no solo será técnica, sino también política, ya que definirá el alcance de la protección social para uno de los sectores más vulnerables.
Síntesis
Más allá de su enfoque en la fiscalización, la propuesta plantea un cambio de paradigma:
De ampliación de derechos a mayor control
De inclusión a criterios más restrictivos
De cobertura amplia a un sistema más selectivo
Su impacto final dependerá del debate legislativo y de las modificaciones que puedan surgir durante su tratamiento.
El Gobierno nacional volverá a habilitar el ingreso de periodistas a la Casa Rosada a partir de este lunes, luego de una semana de cierre dispuesto por motivos de seguridad. La reapertura será parcial y con acceso limitado a determinados sectores del edificio.
Según se informó oficialmente, los periodistas acreditados podrán retomar su actividad en la sala de prensa, aunque con restricciones en la circulación dentro de la sede gubernamental, donde algunos espacios continuarán acotados.
En este marco, el vocero presidencial Manuel Adorni brindará una conferencia de prensa prevista para las 11 de la mañana. Hasta el momento, no se confirmó si habrá instancia de preguntas por parte de los periodistas ni la modalidad en caso de habilitarse.
La medida se da tras varios días de tensión entre el Gobierno de Javier Milei y el periodismo, en un contexto marcado por restricciones de acceso, cuestionamientos públicos y cruces que generaron preocupación en el ámbito de la comunicación.
Con esta reapertura, el Ejecutivo busca retomar la dinámica habitual de contacto con la prensa, aunque bajo un esquema que, por ahora, mantiene ciertas limitaciones.
Crecen las denuncias de familias y especialistas ante un proyecto que endurece el acceso a pensiones y modifica el sistema de prestaciones. Advierten sobre un posible retroceso en derechos.
La situación que atraviesan miles de familias de personas con discapacidad en Argentina suma preocupación y tensión frente a los cambios impulsados en el sistema de pensiones y prestaciones. En distintos puntos del país, se repiten testimonios de padres y madres que describen un escenario marcado por demoras, incertidumbre y una creciente dificultad para sostener tratamientos esenciales.
“Crueldad” es el término que se repite en muchos de esos relatos. El desgaste emocional y la sensación de desamparo aparecen como constantes en quienes dependen de políticas públicas para garantizar calidad de vida y continuidad en los cuidados.
En paralelo, la nueva iniciativa del Ministerio de Salud de la Nación, presentada bajo el argumento de combatir irregularidades en las pensiones por invalidez, encendió fuertes cuestionamientos. El proyecto, que ya ingresó en el Senado, propone modificaciones estructurales tanto en el acceso a beneficios como en el funcionamiento del sistema de prestaciones.
Uno de los cambios centrales radica en el criterio de acceso a las pensiones. Si bien se mantiene el monto —equivalente al 70% de la jubilación mínima—, se deja de lado el enfoque de protección social basado en el Certificado Único de Discapacidad (CUD). En su lugar, se plantea un esquema vinculado exclusivamente a la incapacidad laboral, lo que, según advierten distintos sectores, reduciría significativamente la cantidad de beneficiarios y excluiría a quienes hoy combinan discapacidad con empleo parcial.
Además, la iniciativa establece la incompatibilidad total entre la pensión y cualquier trabajo registrado, a diferencia del régimen vigente que permitía cierta inserción laboral con límites de ingresos. Esta medida podría impactar directamente en los procesos de inclusión y autonomía.
Otro punto sensible es la modificación del sistema de prestaciones. El proyecto elimina el nomenclador nacional que fijaba valores unificados para servicios como terapias, transporte o centros de día. De avanzar, los costos quedarían sujetos a negociaciones entre financiadores y prestadores, generando posibles desigualdades según la cobertura.
También se contempla un reempadronamiento obligatorio de beneficiarios en un plazo mínimo de 90 días. La falta de actualización de datos podría derivar en la suspensión automática de la prestación, lo que genera preocupación por eventuales exclusiones administrativas.
El rol del Certificado Único de Discapacidad El CUD es un documento público que acredita legalmente la condición de discapacidad en todo el territorio nacional. Regulado por la Ley 25.504 y sus modificaciones, permite acceder a derechos y beneficios contemplados en normativas nacionales, provinciales y municipales.
Entre ellos se incluyen cobertura integral de tratamientos médicos, rehabilitación, medicamentos, transporte, acceso a educación, beneficios impositivos y herramientas de inclusión laboral. Su validez no está ligada a la incapacidad laboral, sino a una evaluación integral que contempla factores sociales, educativos y sanitarios.
Especialistas remarcan que discapacidad e incapacidad no son conceptos equivalentes. Mientras la incapacidad laboral refiere a la imposibilidad de trabajar y es determinada por peritajes específicos, el CUD reconoce una condición que puede coexistir con distintos niveles de autonomía.
En medio del debate, organizaciones y referentes del sector advierten que las modificaciones propuestas podrían implicar un cambio de paradigma, alejándose del enfoque de derechos para avanzar hacia un modelo más restrictivo. La discusión, sostienen, trasciende lo técnico y pone en juego el tipo de respuesta que el Estado brinda a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Omar Acosta Activista y Promotor de Derechos de las Personas con Discapacidad Presidente de la Agrupación Discapacidad y Adultos Mayores Entre Ríos Mentor de Neuroconvivencias Métodos (pedagogías alternativas) Neuropsicólogo Clínico – M.N. 1725
La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo resolvió hacer lugar a la apelación presentada por el Gobierno nacional y dejó sin efecto la medida cautelar que suspendía la aplicación de la reforma laboral. De esta manera, más de 80 artículos de la denominada Ley de Modernización Laboral vuelven a regir de forma provisoria, a la espera de una definición de fondo.
El presidente Javier Milei celebró la decisión a través de sus redes sociales. “No podrán detener el crecimiento que se viene para el país”, expresó, tras conocerse la resolución de la Sala VIII del tribunal laboral.
En la misma línea, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, respaldó el fallo y aseguró que “rige la ley de modernización laboral”, en referencia a la restitución de los artículos cuestionados.
La resolución judicial implica que la medida cautelar dictada por el juez Raúl Ojeda queda suspendida hasta que la Cámara se pronuncie sobre la cuestión de fondo. En su fallo, los camaristas consideraron que no corresponde frenar la vigencia de una norma sancionada por el Congreso Nacional mediante una medida provisoria.
Cabe recordar que la cautelar había sido dictada el pasado 30 de marzo, tras un amparo presentado por la Confederación General del Trabajo (CGT), que solicitó la declaración de inconstitucionalidad de la reforma.
Frente a esa decisión inicial, el Ejecutivo —a través de la Procuración del Tesoro y el Ministerio de Capital Humano— impulsó tanto un recurso extraordinario (per saltum) ante la Corte Suprema como la apelación que finalmente fue concedida.
De este modo, el escenario judicial en torno a la reforma laboral continúa abierto, mientras se espera una resolución definitiva sobre su validez constitucional.