Un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN), presidida por Juan Manuel Olmos, ratificó las pérdidas millonarias generadas por la maniobra financiera ejecutada por el Banco Central (BCRA) con los lingotes de oro enviados al exterior. De acuerdo con el organismo de control, la administración del BCRA —conducida por Santiago Bausili— registró un rojo de 1.023 millones de dólares tras realizar operaciones especulativas con los metales preciosos depositados en Londres.
El trabajo técnico, aprobado por unanimidad en términos generales, detalla que la pérdida se compone de unos 960 millones de dólares por el resultado negativo de operaciones con derivados y 62,8 millones correspondientes a primas de opciones. Según el informe, el organismo financiero apostó por una determinada trayectoria del precio internacional del oro, pero el valor del metal trepó por encima de los cálculos previstos, dejando un saldo sumamente adverso.
Cuestionamientos y contradicciones sobre el traslado La auditoría también puso el foco en las explicaciones brindadas oportunamente por las autoridades del BCRA. En primer lugar, se señaló que el titular de la entidad monetaria había afirmado ante el Senado que las operaciones ya se encontraban auditadas, algo que la AGN desmintió en su momento ante la falta de entrega de datos.
Asimismo, quedó en evidencia la contradicción respecto al destino de los lingotes: mientras desde el Central se había argumentado que el oro había sido enviado a Suiza para su refundición por baja calidad, la auditoría confirmó que el destino real fue el Bank of England, en Londres, y que solo un porcentaje mínimo (115 de los 1.000 lingotes) requirió dicho proceso debido a que las piezas eran de buena calidad.
El debate por la valuación patrimonial Durante el ejercicio auditado, el incremento del precio internacional del oro generó una ganancia patrimonial teórica de 8 billones de pesos, un valor impulsado exclusivamente por la suba del mercado global. Desde la conducción del BCRA se intentó argumentar que las pérdidas de 1,5 billones de pesos (equivalentes a los 1.023 millones de dólares) debían compensarse dentro de esa misma suba general.
Sin embargo, la AGN retrucó que dichos 8 billones se habrían obtenido de igual manera si los lingotes hubiesen permanecido resguardados en las bóvedas de la entidad en Buenos Aires, remarcando que el traslado y uso de las reservas físicas obedeció a operaciones de riesgo y contratos de recompra (REPO).
Por último, el organismo adelantó que en una próxima etapa elaborará un informe específico enfocado en la gestión del traslado físico de los lingotes al exterior, con el fin de determinar las razones logísticas, el destino definitivo de los activos y la razonabilidad de la medida adoptada por el Gobierno nacional.

