Sociedad
Granja Tres Arroyos busca evitar la quiebra: venderá tres unidades en Entre Ríos y analiza el ingreso de nuevos socios

La compañía avícola inició un proceso de reestructuración financiera para afrontar una deuda superior a los US$350 millones. El plan contempla la venta de activos no estratégicos, nuevas líneas de financiamiento y la incorporación de inversores que podrían aportar alrededor de US$45 millones. Tres establecimientos ubicados en Entre Ríos forman parte de los activos que podrían ser vendidos.
Granja Tres Arroyos, una de las principales empresas de la industria avícola argentina, atraviesa un proceso de reestructuración financiera destinado a garantizar la continuidad de sus operaciones y hacer frente a un escenario de fuerte presión sobre sus cuentas.
La compañía necesita obtener más de US$115 millones dentro de un plan diseñado para recomponer su estructura financiera. Parte de esa estrategia contempla la venta de activos ubicados en Entre Ríos y la posibilidad de incorporar nuevos inversores.
El proceso alcanza a Granja Tres Arroyos, Wade y Avex, y fue diseñado por Valo Columbus, la división de banca de inversión del Banco de Valores.
Según el diagnóstico financiero incluido en el plan, la estructura de financiamiento del grupo alcanzó un punto crítico y requiere una reconfiguración para garantizar la continuidad operativa.
La deuda total del grupo supera los US$350 millones.
Tres establecimientos de Entre Ríos, entre los activos a la venta
Uno de los principales componentes del plan es la venta de activos considerados no estratégicos dentro de la nueva estructura empresarial.
Entre ellos se encuentran tres establecimientos ubicados en Entre Ríos, cuya venta tendría como objetivo recaudar al menos US$30 millones.
La decisión tiene particular relevancia para la provincia debido a la histórica presencia de Granja Tres Arroyos dentro de la cadena avícola entrerriana.
El desprendimiento de estas unidades forma parte de una estrategia destinada a generar liquidez y reducir la presión financiera que atraviesa el grupo.
Cuatro pilares para la reestructuración
El plan financiero se estructura sobre cuatro líneas principales de acción.
La primera consiste en conseguir nuevas líneas de financiamiento destinadas al capital de trabajo, con el objetivo de garantizar los recursos necesarios para sostener el funcionamiento cotidiano de la compañía.
El segundo eje contempla la venta de activos no estratégicos, entre ellos los tres establecimientos ubicados en Entre Ríos.
El tercer punto apunta a negociar anticipos comerciales con grandes clientes, una herramienta destinada a acelerar el ingreso de fondos y mejorar la disponibilidad de efectivo.
El cuarto eje contempla la posibilidad de incorporar uno o más inversores, que aportarían alrededor de US$45 millones entre capital y deuda.
La posibilidad de incorporar nuevos socios
Uno de los aspectos más significativos del proceso es la apertura a nuevos inversores.
Durante décadas, Granja Tres Arroyos mantuvo una estructura de control familiar vinculada a la familia De Grazia, que condujo el crecimiento de la compañía sin recurrir a socios externos para compartir el control del negocio.
El escenario financiero actual plantea un cambio en esa estrategia.
La incorporación de nuevos inversores aparece ahora como uno de los componentes centrales del plan de reestructuración y podría modificar la composición accionaria y financiera de la compañía.
Una crisis que se profundizó durante los últimos meses
Las dificultades financieras no aparecieron de manera repentina.
Durante los últimos meses se hicieron visibles diferentes señales de tensión, entre ellas conflictos laborales, atrasos con proveedores, dificultades para afrontar compromisos financieros y un incremento de las obligaciones fiscales.
El escenario puso bajo presión una estructura empresarial caracterizada históricamente por un alto nivel de integración vertical.
Granja Tres Arroyos desarrolló a lo largo de los años una cadena que incluye producción de alimento balanceado, cría de reproductoras, incubación, granjas de engorde, plantas frigoríficas, elaboración de productos con valor agregado y exportación.
Ese modelo permitió durante décadas controlar diferentes etapas del proceso productivo, pero también implica una estructura de costos y necesidades de financiamiento importantes cuando las condiciones económicas se deterioran.
El objetivo: sostener la operación y recuperar confianza
El objetivo inmediato de la reestructuración es estabilizar las operaciones, recuperar la confianza de acreedores y proveedores y generar condiciones para atraer nuevos inversores.
Para lograrlo, la compañía deberá avanzar simultáneamente en la generación de liquidez, la reorganización de sus obligaciones financieras y la búsqueda de nuevos recursos.
La venta de activos y el ingreso de capital externo aparecen como dos herramientas fundamentales dentro de esa estrategia.
Qué puede pasar con las unidades de Entre Ríos
El futuro de los tres establecimientos entrerrianos incluidos en el plan dependerá de la evolución del proceso de reestructuración y de la concreción de las operaciones previstas.
Si las ventas avanzan, la compañía obtendrá recursos para fortalecer su posición financiera, aunque la provincia perdería unidades productivas pertenecientes a uno de los grupos históricos de la industria avícola argentina.
El impacto también alcanza a trabajadores, proveedores y diferentes actores vinculados directa o indirectamente con la cadena productiva.
Por ese motivo, la evolución del proceso financiero de Granja Tres Arroyos será seguida de cerca dentro del sector agroindustrial, especialmente en aquellas regiones donde la compañía mantiene una presencia productiva histórica.
El desafío para la empresa será ahora conseguir los fondos necesarios, reordenar sus compromisos y concretar el ingreso de nuevos inversores para evitar que la crisis financiera termine afectando la continuidad de sus operaciones.
Sociedad
El Gobierno impulsa un salario mínimo garantizado de más de $1 millón para nuevos convenios
El Gobierno nacional busca impulsar la incorporación de un salario mínimo garantizado superior al millón de pesos en los nuevos convenios colectivos de trabajo, en el marco de la renegociación de las paritarias y del debate por la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.
La iniciativa es promovida por la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, y apunta a que las negociaciones entre sindicatos y cámaras empresarias contemplen un piso salarial de referencia. Según fuentes oficiales citadas por distintos medios nacionales, el monto proyectado para agosto de 2026 sería de $1.070.000 brutos.
Sin embargo, la propuesta no implicaría la fijación automática de un nuevo salario mínimo para todos los trabajadores, sino que debería ser discutida y acordada dentro de cada convenio colectivo.
Cómo funcionaría el nuevo esquema
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el objetivo del Gobierno sería que sindicatos y cámaras empresarias negocien un “salario mínimo garantizado” para cada actividad, teniendo en cuenta las particularidades de los distintos sectores.
Una vez alcanzado el acuerdo entre las partes, la Secretaría de Trabajo tendría a su cargo el proceso de homologación correspondiente.
Fuentes oficiales señalaron que la iniciativa ya comenzó a ser comunicada a sectores cuyos salarios se encontrarían por debajo del monto de referencia, entre ellos Maestranza, la UOCRA y Sanidad.
Desde el entorno de Cordero también aclararon que el Gobierno no buscaría establecer una pauta mensual única para las negociaciones paritarias.
La intención oficial, según trascendió, es que las discusiones se desarrollen actividad por actividad y gremio por gremio, evitando la aplicación de un criterio uniforme para todos los sectores laborales.
Actualmente, el sistema de negociación colectiva en la Argentina comprende cientos de convenios de actividad y también numerosos acuerdos celebrados a nivel de empresas.
La CGT expresó reparos y pidió paritarias libres
La iniciativa fue recibida con cautela por parte de sectores sindicales.
Según la información publicada por LA NACION, desde la CGT señalaron inicialmente que no tenían conocimiento formal de la propuesta. Uno de los integrantes del triunvirato de la central obrera, Jorge Sola, consideró que podría tratarse de una iniciativa impulsada por el propio Gobierno, aunque sostuvo que una mejora en los ingresos de los trabajadores sería positiva.
Al mismo tiempo, remarcó la postura de la central sindical en favor de que las paritarias se desarrollen mediante acuerdos libres entre trabajadores y empleadores, sin que los salarios se conviertan en una herramienta de control de la inflación.
La discusión se da en la antesala de una nueva reunión del Consejo del Salario
La novedad se conoce en la previa de una nueva convocatoria para discutir el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), en una reunión prevista de manera virtual entre representantes sindicales, empresariales y del Estado.
Es importante diferenciar ambos conceptos: el salario mínimo garantizado que busca promover el Gobierno estaría vinculado a la negociación de los nuevos convenios colectivos de cada actividad, mientras que el SMVM es el piso salarial establecido a nivel nacional y tiene incidencia sobre diferentes referencias laborales y prestaciones.
Por el momento, la propuesta continúa en una etapa de discusión y negociación. Su aplicación concreta dependerá de los acuerdos que puedan alcanzar sindicatos y cámaras empresarias, así como de las posteriores homologaciones por parte de la Secretaría de Trabajo.
De este modo, el eventual piso de $1.070.000 para agosto de 2026 aparece, hasta ahora, como un valor de referencia impulsado por el Gobierno dentro de las negociaciones colectivas y no como una suma automática que alcance de manera inmediata a todos los trabajadores del país.
Sociedad
Dengue y El Niño: advierten que las larvas y huevos del mosquito Aedes aegypti sobreviven al invierno
A pesar del frío habitual de los meses invernales, la amenaza del dengue no desaparece. Los especialistas advierten que, si bien las bajas temperaturas reducen drásticamente la población de mosquitos adultos, los huevos del Aedes aegypti son capaces de permanecer viables en estado de latencia durante meses, listos para eclosionar apenas retornan el calor y las lluvias. Por esta razón, la temporada invernal se consolida como el momento estratégico para intensificar la erradicación de criaderos.
La preocupación se incrementa ante la previsión del fenómeno meteorológico de El Niño, que suele traer consigo un caudal de precipitaciones superior a la media en la región. El aumento en la frecuencia acumulativa de agua en patios, recipientes y baladíos genera un escenario sumamente fértil para la proliferación del vector una vez que la temperatura comience a elevarse en la primavera.
La resistencia de los huevos durante el frío
El descenso térmico atenúa la molestia de los mosquitos voladores, pero no anula el riesgo biológico. Los huevos depositados previamente quedan fuertemente adheridos a las paredes internas de diversos recipientes. Al llegar las lluvias primaverales e incrementarse la marca térmica, el contacto directo con el agua reactiva de inmediato el ciclo vital del mosquito. Las acciones preventivas de invierno buscan, en consecuencia, cortar de raíz esta continuidad biológica.
Medidas clave de prevención
Para neutralizar los reservorios antes del inicio de la temporada alta de transmisión, las autoridades sanitarias recomiendan:
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Descabezar e inhabilitar recipientes: Descortezar, vaciar, voltear o desechar botellas, latas, baldes y neumáticos abandonados a la intemperie.
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Cepillado profundo: Limpiar con fricción vigorosa las paredes internas de bebederos, floreros y baldes, garantizando el desprendimiento físico de los huevos adhiriéndose a las superficies.
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Mantenimiento estructural: Limpiar canaletas de desagüe, mantener herméticamente tapados los tanques o cisternas y revisar de forma periódica los patios o terrenos baldíos.
Sociedad
Crece el escándalo en el clan Stoessel: Alejandro Stoessel podría ir a prisión por una millonaria estafa a Tini
Una auditoría privada sobre el patrimonio acumulado por Tini Stoessel a lo largo de sus más de 15 años de trayectoria profesional encendió las alarmas judiciales. Los hallazgos preliminares apuntan a una presunta defraudación multimillonaria contra la cantante, lo que situaría a su padre y exmánager, Alejandro Stoessel, en la mirilla de la Justicia ante una pena de hasta seis años de prisión.
El informe técnico reveló un esquema societario desfavorable para la artista: Stoessel no cuenta con participación accionaria ni capacidad de control sobre las firmas que gestionan los activos generados por sus producciones musicales, derechos de imagen y acuerdos comerciales.
De acuerdo con las estimaciones de los representantes legales de la cantante, la totalidad de los ingresos acumulados y proyectados por sus contratos discográficos es canalizada a través de una entidad jurídica ajena a su dominio. Asimismo, la investigación contable determinó que los derechos económicos asociados a su marca y carrera permanecen bajo la titularidad exclusiva de sociedades donde la intérprete carece de cuota de decisión y titularidad.