La multinacional de herramientas Bahco anunció el fin de su actividad manufacturera en el país, tras decidir el cierre de la producción en su planta ubicada en la ciudad de Santo Tomé, provincia de Santa Fe. La medida alcanza a unos 40 trabajadores y forma parte de un proceso de reorganización a escala global.
Según informó la compañía, el establecimiento no cerrará sus puertas, pero experimentará un cambio estructural: dejará de operar como fábrica para convertirse en un centro orientado a tareas comerciales, logísticas y de servicios. Este giro responde a una estrategia corporativa que prioriza esquemas más flexibles en determinados mercados.
La trayectoria de la firma en Argentina se remonta a 1963, mientras que su radicación en Santo Tomé se concretó una década más tarde. Desde entonces, la planta se consolidó como un referente de la industria metalmecánica, con más de medio siglo de actividad sostenida, innovación y proyección internacional.
En ese predio se desarrollaba una amplia gama de herramientas profesionales, destinadas tanto al mercado interno como a la exportación. Entre los productos se destacaban llaves ajustables, limas, sierras, destornilladores, pinzas, bocallaves y herramientas dinamométricas, además de soluciones específicas para sectores como la construcción, la industria, la automoción y el ámbito forestal.
El establecimiento también tuvo un rol relevante en el desarrollo tecnológico dentro de la red global de la empresa, con la incorporación de nuevas líneas, como herramientas con sistemas de seguridad “anti-caídas” para trabajos en altura.
Con el paso del tiempo, la planta santafesina quedó integrada al grupo SNA Europe, propietario de la marca, posicionándose como uno de sus nodos productivos en América Latina. Sin embargo, esta etapa llega ahora a su fin con la reconversión del modelo operativo en el país.
Desde la empresa aseguraron que continuarán presentes en Argentina mediante la comercialización, distribución y servicio postventa de sus productos, pese al cese de la actividad fabril.
El caso se inscribe en un fenómeno más amplio que atraviesa al sector industrial argentino, caracterizado por la reducción de la producción local en favor de esquemas centrados en la importación y la logística. En ese marco, la transformación de la planta de Santo Tomé representa no solo un cambio para la compañía, sino también un nuevo golpe para el entramado productivo regional, históricamente vinculado al empleo calificado y al desarrollo tecnológico.