El procedimiento se llevó a cabo tras denuncias de vecinos sobre casi un centenar de aves envenenadas. La Policía Secuestró un agroquímico de venta prohibida al público y halló restos de ejemplares dentro de la propiedad.
CONCORDIA / Entre Ríos — En la tarde de este miércoles, efectivos de la Policía de Entre Ríos llevaron a cabo un allanamiento en una vivienda ubicada en la intersección de las calles Padre Servín y Andrade, en el marco de la causa que investiga la muerte de casi un centenar de aves silvestres en la zona céntrica de Concordia. Durante el operativo, las autoridades secuestraron un agroquímico de alta toxicidad mezclado con granos y hallaron cuerpos de aves dentro del inmueble.
El procedimiento, que se extendió por hora y media, estuvo a cargo de personal de la Comisaría Primera, con el apoyo de distintas dependencias policiales y la División Criminalística, bajo las directivas de la fiscal Natalia Conti.
Hallazgo de la sustancia prohibida
Pese a que los residentes del domicilio negaron poseer productos tóxicos al inicio del registro, el personal policial halló en el sector del lavadero un recipiente plástico oculto sin etiquetar. En su interior había una sustancia química combinada con granos de maíz.
Posteriormente, los uniformados localizaron el envase original del producto. El médico veterinario de la Policía, Dr. Diego Irigoyen, confirmó que la sustancia hallada en el contenedor correspondía al plaguicida identificado en el paquete. Según precisaron fuentes de la causa, se trata de un producto de uso estrictamente agrícola cuya comercialización al público general no está autorizada debido a su elevada peligrosidad tanto para la fauna como para la salud humana.
En la misma propiedad, las fuerzas de seguridad encontraron restos de aves que habrían ingerido el cebo contaminado.
SÍNTOMAS COMPATIBLES CON NEUROTOXICIDAD
De acuerdo con las pericias preliminares, las aves murieron a los pocos
minutos de haber ingerido las semillas. Los signos reportados por testigos
—convulsiones, desorientación y salivación espumosa— se corresponden con un
cuadro severo de intoxicación que afecta de forma directa al sistema nervioso.
El origen de la investigación
La causa penal inició tras una serie de denuncias radicadas por vecinos de la calle Padre Servín, entre Andrade y Santa María de Oro. Entre el domingo y el martes previo, los residentes contabilizaron cerca de 100 ejemplares muertos o en agonía —entre ellos palomas, gorriones, chingolos y torcacitas— desplegados sobre la vía pública.
En las inmediaciones, los habitantes del barrio también observaron restos de maíz con un olor penetrante y un bebedero comunitario para mascotas con agua de tonalidad amarillenta y aroma similar al ajo, lo que encendió las alarmas sobre un posible riesgo biológico en la zona.
Riesgo para la salud pública y recomendaciones
Las autoridades advirtieron que el compuesto químico detectado representa un riesgo grave no solo por ingestión, sino también por contacto cutáneo. La circulación de estas sustancias causó preocupación debido a que la zona afectada es de alto tránsito vehicular y peatonal, frecuentada por estudiantes y vecinos que pasean mascotas.
Ante el reporte de que algunas personas intentaron auxiliar a los animales sin la protección adecuada, los organismos intervinientes reiteraron las siguientes recomendaciones a la población:
No manipular aves muertas o en agonía.
Evitar el contacto con granos, líquidos o recipientes sospechosos en la vía pública.
Dar aviso inmediato a la comisaría más cercana o a las autoridades de fiscalización ambiental ante cualquier hallazgo para su retiro seguro.
La investigación continúa para determinar las responsabilidades penales de los ocupantes de la finca en relación con la tenencia de la sustancia y la mortandad animal.

