De nuestra tierra al mundo. Analizamos el impacto comercial del primer viñedo orgánico certificado

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Como el único Licenciado en Comercio Internacional matriculado de nuestra región, paso gran parte de mis días analizando mercados globales, estudiando normativas aduaneras y mirando más allá de nuestras fronteras. Sin embargo, nací y me crie acá. Conozco el fragor de nuestro campo, el sacrificio de las madrugadas heladas y la pasión inquebrantable que requiere hacer que nuestro suelo rinda sus mejores frutos.

En mi labor diaria, mi objetivo es conectar ese esfuerzo local con las grandes oportunidades internacionales. Por eso, hoy me llena de un profundo orgullo y optimismo analizar una noticia que marca un punto de inflexión para todos nosotros: el nacimiento de nuestro primer viñedo orgánico certificado.

La Finca Fénix, el pujante emprendimiento de la familia Rigoni ubicado en La Criolla (departamento Concordia), ha logrado certificar su lote de uva Tannat bajo parámetros orgánicos. Para mí, que respiro y trabajo el comercio exterior, esto no es solo una victoria agrícola; es una verdadera masterclass de visión exportadora.

El renacer de la vid. Calidad que respeta nuestras raíces

A menudo, en mis asesorías, explico que exportar no se trata solo de empacar y enviar; se trata de estrategia. Para la familia Rigoni, este logro es el fruto de años de pensar a largo plazo, de escuchar a la tierra y de animarse a innovar. Obtener esta certificación implicó un riguroso proceso de transición, apostando por un modelo de cultivo que cuida nuestro ecosistema entrerriano y potencia la pureza de la vid.

Pero más allá del innegable valor ambiental y del amor por la vitivinicultura que compartimos los hijos de esta tierra, es fundamental comprender qué significa esto cuando nos sentamos a negociar en el extranjero.

La certificación USDA-NOP una llave maestra al mundo

En el competitivo mundo de los negocios internacionales, la calidad ya no es una opción, es un requisito básico. Cuando hablo con compradores internacionales de alto nivel, la demanda es clara: exigen trazabilidad, sustentabilidad y un compromiso real con el medio ambiente.

La certificación obtenida por Finca Fénix fue otorgada por la firma Food Safety SA bajo la estricta normativa internacional USDA-NOP. Desde mi perspectiva profesional, estas siglas son oro puro. Significan que este Tannat nacido en La Criolla cumple formalmente con los máximos estándares para ingresar a los mercados de mayor poder adquisitivo del planeta, como el de los Estados Unidos.

Un sello orgánico internacional funciona como un pasaporte VIP. Como especialista en comercio exterior, puedo asegurarles que esta certificación nos saca de la competencia por precios bajos y nos posiciona en el segmento premium, allí donde el mundo está dispuesto a pagar el verdadero valor del esfuerzo que hacemos en nuestras fincas.

Un horizonte de esperanza y competitividad

Este logro trasciende las tranqueras de Finca Fénix. Lo vivo y lo celebro como un faro de esperanza para todos los productores locales. Demuestra que con inversión netamente privada, visión estratégica a largo plazo y trabajo duro, nuestra región tiene la capacidad absoluta de jugar en las grandes ligas del comercio internacional.

Nuestra tierra tiene el potencial, el clima y, sobre todo, la resiliencia humana para exportar excelencia. Este primer viñedo orgánico es la prueba irrefutable de que cuando unimos el conocimiento ancestral de nuestro campo con los estándares comerciales globales, no hay frontera que nos detenga.

Como el profesional que busca tender puentes entre nuestra producción y los mercados del exterior, los invito a brindar por este paso inmenso. El mundo está pidiendo a gritos lo que aquí sabemos hacer, y el camino hacia la internacionalización definitiva de nuestra vitivinicultura acaba de abrirse de par en par.

Dr. Jose Antonio Scheifler

Licenciado en Comercio Internacional
MAT. C.P.C.E.E.R 16007