El Gobierno nacional resolvió postergar por un año la privatización del esquema de importación y comercialización de Gas Natural Licuado (GNL), una medida que implica que la empresa estatal Enarsa continuará al frente de estas operaciones durante el invierno de 2026.
La decisión deja en suspenso la adjudicación del agente comercializador-agregador que iba a encargarse del suministro de GNL en el mercado interno. En la licitación competían Naturgy y Trafigura, siendo la primera la que había presentado la oferta más conveniente, con un precio de u$s4,50 por millón de BTU, frente a los u$s4,57 de su competidora.
Contexto internacional y freno a la adjudicación
El cambio de escenario global, marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, fue determinante para la decisión oficial. La volatilidad en los precios internacionales del gas llevó al Ejecutivo a evitar una adjudicación que pudiera trasladar mayores costos a la industria y a los usuarios.
Según fuentes oficiales, “no es momento de convalidar condiciones que puedan encarecer el sistema energético”, en un contexto donde el país busca reducir la dependencia del GNL.
Un insumo clave para el invierno
El gas licuado es fundamental para cubrir los picos de demanda durante los meses más fríos. En ese sentido, la postergación también responde a cuestiones operativas: en años anteriores, para esta altura ya estaban adjudicados los cargamentos correspondientes a mayo y junio.
Durante 2025, Enarsa gestionó la compra de 27 cargamentos por un total cercano a los u$s698 millones, mientras que para 2026 se proyecta la importación de unos 23 buques.
Impacto de la crisis energética global
El mercado internacional del GNL atraviesa una fuerte tensión. El conflicto en Medio Oriente afectó rutas clave como el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del gas licuado mundial— y provocó interrupciones en instalaciones estratégicas como Ras Laffan, en Qatar.
Como consecuencia, el precio del GNL llegó a escalar hasta los u$s22 por millón de BTU. Si bien recientemente retrocedió a niveles cercanos a u$s14, aún se mantiene por encima de los valores previos a la crisis, cuando rondaba los u$s11.
La estrategia oficial, en pausa pero vigente
A pesar de la postergación, desde el Gobierno aseguran que la estrategia de avanzar hacia la privatización del sistema no se modifica. El objetivo sigue siendo implementar un esquema más competitivo y transparente, con señales de precio claras que reflejen el costo real de la energía.
Por ahora, el Estado mantendrá el control de una operatoria clave para garantizar el abastecimiento durante el invierno, en medio de un escenario internacional incierto y con alta volatilidad en los mercados energéticos.

